domingo 22 de noviembre de 2009
sábado 21 de noviembre de 2009
Supón
Supón que entonces hablo de la vida
como queriendo aparentar
que tengo mucho que contar,
que soy un tipo original.
Supón que ríes divertida
y supón que ya eres mi canción.
martes 17 de noviembre de 2009
Caparra
Caparra se inundó. El agua turbia, hija de la lluvia y la tierra, cubre autos y se cuela por las puertas de las casas. La vida allí no es la misma. En algún momento fue una buena idea vivir allí y hoy no lo es tanto. Ver el agua correr libremente puede ser espantoso.
Algún vecino inteligente - posiblemente medio listo – se acerca al alcalde y le propone mudar el poblado. El alcalde no entendió ni a la primera ni a la segunda. A la tercera, sin embargo, todo le empezó a sonar bonito. El vecino, que digamos se dedica a la industria noble de la construcción, era persuasivo tanto en frente de la lengua y el oído, como en el de las economías.
Las palabras se iban aclarando mientras más verdes se volvían. El mangle se convirtió en madera para fósforos. El alcalde iba comprendiendo que no debía guiar después de tanto vino, pero recordó que siempre hay un alcahuete. El vecino quería vista al mar y el mar no está lo suficientemente cerca de Caparra como para corroer las rejas.
La maqueta presentada coquetea con Santurce y Hato Rey al mismo tiempo. El alcalde reparte títulos que serpentean desde Río Piedras casi hasta San Juan. Caparra se muda y la historia se repite en ciclos de quinientos años.
martes 10 de noviembre de 2009
domingo 8 de noviembre de 2009
ROTC
Para él no puede ser mejor. Me lo imagino soñando como organiza un golpe de estado y como encabezaría una junta militar. Luego para celebrar sus triunfos nos pondrá a marchar a las juventudes por toda la avenida central, haciendo alarde de la fuerza bélica de la más pequeña de las antillas mayores. Me lo imagino imaginándose una guerra con la República Dominicana, por eso de que las bombas no se pongan viejas, o soñado con invadir una de esas pequeñas islitas del caribe por las que sólo pasan huracanes.
La verdad es que la disciplina del ejército hace falta en salones y aulas a lo largo y ancho del archipiélago. Ahora no se pregunta, no se cuestiona la autoridad. Ahora tenemos mollero para luchar contra el narcotráfico y contra los pobres. Desde el lunes todos tenemos que llegar con el coco pelao a la universidad y reportarnos ante nuestros infalibles superiores, recibiremos las órdenes y las acataremos. Desde el lunes, no hay que darle más vueltas al asunto, todos iremos al punto. Y punto.

Nada de teléfono
A la gente del CAED
El gobierno se negaba a dialogar en los términos de los estudiantes, nada de diálogo público, sólo negociación encubierta, nada de pérdida de prestigio, nada de legalidad, sólo lo habitual: rejuego, comadreo, oscuridad. Nosotros, como estábamos locos, le exigíamos transparencia. La unica transparencia que ofrecía era la claridad de sus actos represivos. El ala derecha del movimiento trataba de replegarse, el rector de la universidad llamaba al regreso a clases. La proposición era derrotada masivamente en las asambleas. Cada escuela que terminaba de votar en contra de la propuesta de levantar la huelga salía en manifestación por la explanada universitaria para proclamarlo.
Carteles con un teléfono tachado y el mensaje: “Éste no es diálogo público” cerraban la puerta a las negociaciones subterráneas que nos parecían una trampa. ¿Qué seguía? Los días eran largos, pasaban muchas cosas. La trabazón era para ellos, no para nosotros. Cada día crecían los mítines callejeros, las brigadas de propaganda aumentaban.
-Tomado de 68 de Paco Ignacio Taibo II

