miércoles, 25 de mayo de 2011

De vacas

Nació, creció, mugió, mascó, pastó, caminó, lactó, engordó. Murió. Entonces, el verbo se hizo carne.

martes, 24 de mayo de 2011

Números

Estaba tan pendiente a la pantallita aquella que repetía que “the next train to Bayamón arrives in 6 minutes” que no se dio cuenta de dónde salió el número 339 que ahora tenía en la palma de la mano.

Otros lo notaron inmediatamente; nadie sabía lo que sucedía. En pocas horas #queeslaquehayconlosnumeros era un trending topic en twitter. Ausente cualquier información oficial, comenzaron a surgir algunos datos estadísticos. Los números aparecían mayormente en hombres entre las edades de 16 a 40 años. Se reportó que algunos casos entre menores fueron identificados y algunos otros cientos entre mujeres. Se comentaba que no había dos personas con el mismo número.

Entonces todo siguió el orden que comienza en nada y termina en el infinito. Al 339 se le fue el tren. Al 340 y 341 los estaba esperando parca con la misma paciencia que la 342 decía siguiente, al sicario con la notita.

jueves, 19 de mayo de 2011

Cuento de Lenocinio

Aún no se había cerrado completamente la puerta tras ellos cuando el caballero salió a toda prisa. Sin perder la elegancia se arregló los tirantes, apretó el nudo del lazo y se dirigió en voz baja pero firme al joven tras el mostrador:

Ante la denegatoria recién acontecida del ósculo solicitado, exijo la devolución del caire anticipadamente encomendado.

Continuó poniendo las yuntas en su sitio, al tiempo en que verificaba que las puñetas de su fina camisa de hilo no estuvieran arrugadas. Perplejo, el rufián tras el mostrador cerró el diccionario y dispensó lo interpelado.

jueves, 24 de marzo de 2011

Macho Camacho

El macho Camacho se impone como analogía del Puerto Rico del siglo XXI. Sostenido por la añoranza de antiguas conquistas, de triunfos, celebraciones y contusiones cerebrales que solamente degenerarían en un hoy tan real como sabroso. La cotidianidad de un combate idealizado y la comunicación mediada por un dialecto ininteligible facilitan la subida al ring de cuanto varón hipertestosterinazado podamos encontrar.

La angustia que pueda generar la sospecha de que los tiempos mejores, en efecto, ya pasaron la matamos bailando; como se mata a cualquiera que baile con la que no debía bailar; y como se mata a la que bailó y a la no tiene que salir de la casa. Y como se mata a la que no salió de la casa porque se enamoró de quien se quería enamorar.

El país, que ahora escribe la pasión según el Macho Camacho, expone sus dotes de bichote en la primera plana. Y es que hay bichotes y hay bichotes: unos matan y los otros están vedados en los catálogos de Avon. Poco a poco, sin embargo, los unos y los otros se han convertido en el mismo fetiche, en el mismo culto, en la misma obsesión.

Al final, siempre queda la familia. A menos que la familia no sea una familia como el Macho Camacho piense que debe ser una familia. Entonces, quedan el viejo libro de las parábolas y las antenas parabólicas de Direct TV para ver en HD al Macho Camacho hacer el ridículo por PPV.

lunes, 28 de febrero de 2011

martes, 7 de diciembre de 2010

Atángana

Comenzaron por modificar el ring. El escenario había que cambiarlo un poco, hacerlo más interesante. Añadir algunas variables de incertidumbre pocas horas antes de la cartelera seguramente subiría los ratings. Los carteles lo anunciaban, los fanáticos deliramos. Máscara contra cabellera. ¿Qué puede ir mal? Ygrí Rivera viene luchando enmascarada desde que Acevedo Vilá le chocó la mano para que subiera a la lona botánica. Por el otro lado está la melena de René Vargas. ¿Acaso hay que decir algo de la melena de René Vargas?

Las compañías de pay-per-view reclamaban su exclusividad minuto a minuto, mientras que los altos directivos de la Capitol Sport Promotions organizaban el aniversario XXVIII desde la plazoleta de los vientos. Renunciaron al cliché de rodear el ring con alambre de púa.

Entonces, llego un infeliz, algún sabiondo, algún nerd y …

SPOILER ALERT

…afirmó que la lucha libre no es un deporte. Que los luchadores se limitan a ejercer unas muy elaboradas coreografías. Es algo así como la capoeira de los años ochenta. Algo así como las cosas que entienden los muy educados jóvenes universitarios que se espantan de ver la manera en que le llenan su universidad de “títeres de caserío”. Y es que no es cool que recluten a esa “gente” para que velen, porque ellos “no entienden”. No entienden que se les niega lo que otros, para sí, “defienden”.